19 de febrero de 2010

Disco Natural

HASTA LOS GUSANOS SON FRESCOS...


Una noche de uno de estos días, salí con mi cuñada en busca de lo que llaman, generalmente, "comida sana", para reponerme de un reciente virus que me había provocado diversos malestares. Fue así que acudimos al Mega Supermercado que hace pocos meses pusieron con bombos y platillos cerca de casa. Nos dirigimos a la sección verde del Super-de-todo, esa que siempre es (hiper)helada y que no tiene rico olor, y nos proveímos de diversas "legumbres y pastitos". La comida rica hubo que pasarla de largo.
Salimos, llevamos, llegamos. Mi estómago daba vueltas del vacío que sentía en su fondo. Incluso las legumbres y pastitos tenían una apariencia deliciosa, se me hacía agua la boca (lo que es estar todo el día corriendo y no comer un pomo).
En fin, me encontraba en pleno trabajo de desenvolver dos hermosos choclos amarillos, ya casi para ponerlos a la olla, cuando noté que el extremo de uno de ellos parecía estar algo descompuesto. Comencé a girar el desdichado vegetal, tratando de estimar la superficie putrefacta, cuando..¡¡oh!! mi estómago no pudo resistirlo y mi mano catapultó el choclo por los aires, aterrizando de un golpazo en el piso...Del otro lado de su amarilla superficie había un gran, sinuoso y desagradable...gusano. Verde. De esos de los dibujitos, pero de verdad. ¡Verde!
Mi hambre dio rápido paso a la furia y la euforia, ¡maldición si ni siquiera era un choclo podrido, era uno vivo!! y, ticket en mano, cubrimos a toda velocidad la cuadra y poco que nos separa del Mega Super-de-todo. Vislumbramos un mostrador de "Atención al Cliente" y arremetimos contra allí.
- Hola, ¿sí? - dijo una chica, muy amable.
- Este choclo que compré tiene un gusano Es un asco. Tomá - deposito la bolsa de nylon con el choclo infestado sobre el mostrador- Se me revolvió todo el estómago....
Los ojos de la chica por poco se salen de las órbitas.
- Sin palabras- murmuró, y apuró a cliquear un código en la computadora.
- Tomá- me dijo- Con esto podés llevar lo que quieras.
Pero fue sólo cuando me había internado en el Super, con un dejo de alivio, cuando mi hermano, que me había acompañado en la desventura, reconoció que el ticket valía veintisiete pesos con ciencuenta. O sea, exactamente el costo de los dos choclos, el bueno y el del gusano.
Tuve otro dejo de ira. Veintisiete pesos cincuenta era mi compensación porque arruinaron mi comida. Y ni siquiera era en metálico, me pagaron en "especias"; tenía que devolverlo al Disco, en una sátira del mito del eterno retorno.
Las oficinas de Atención al Cliente quedan muy lindas, de vista, en todos los locales. Pero con buena voluntad y ningún recurso, son poco más que una tomada de pelo.

¿Qué podía hacer? ...Volví. Exigí, pedí, esa no podía ser la última palabra, ¡por todos los choclos!

Mi resultado: dejar mi flamante firma en el Libro de Quejas (para la posteridad, pero quién sabe si para la Gerencia...)

"Y gracias por su preferencia".

No cené una sola verdura esa noche.

16 de febrero de 2010

El precio del paraíso

Había una vez un angelito, que tras su primera visita a la tierra, había quedado tan impactado que decidió acudir a donde su Padre, para hacerle muchísimas preguntas. Subió en el ascensor alado, ese de marcos de oro y puertas de cristal que suele aparecer en las películas de Hollywood, y éste se abrió en el piso más alto de los siete pisos de nubes de la Casa de su Padre.

Caminó (pues las alas le habían quedado cansadas) sobre la alfombra de nubes blancas que dibujaba el camino hacia la Puerta Mayor, y atravesó aquella con una momentánea desmaterialización, guiñó a los dos guardias de uniformes raros, y continuó su camino. Se inclinó ante Santos y Santas, ante Mártires y Ángeles Superiores, y para el momento que alcanzó el despacho de su padre ya le dolían la espalda y las piernas de tanta ceremonia.

Estaba por golpear a la puerta (su Padre había instalado convenientemente mecanismos para prevenir desmaterializarse y pasar por ella), cuando el viejo San Pedro, el "botón" del Cielo (así lo llamaban cuando estaba lejos para oír) lo detuvo en seco.

- ¿Qué querés, Querubín?- le preguntó con voz seca.

El angelito se enrrojeció levemente. Odiaba que lo llamaran por su nombre de pila.

- Quiero hablar con mi Padre- respondió, muy firme.

- Tu viejo está ocupado- dijo San Pedro, mirándose la mano con gesto aburrido. Y así, de la nada, prendió un cigarro. De su boca fluía un espeso humo blanco.

- Siempre lo está, pero esta vez preciso hablar con él. Es urgente - agregó Querubín, sintiéndose algo culpable por su exageración, pero dispuesto a pasar.

San Pedro negó con la cabeza.

- A ver, a ver...¿qué será, pues? Algo que viste en la Tierra, seguro. Mm ya sé, una nueva hambruna en África...no, no, un tsunami, un hiper desastre en la costa de Asia o...no, claro, algún terrorista hizo explotar algo en Occidente, o..un gobierno corrupto en América Latina se mandó alguna macana! O tal vez ¿resucitó John Lennon? Eso bajaría a verlo- agregó con una sonrisa. Y luego San Pedro largó la carcajada. Y Querubín se sintió aún más chiquito. Nunca había visto un Santo tan raro como él.

- Sí he visto muchas de esas cosas tristes- replicó Querubín, y agregó rápidamente- No, no, John sigue... ¿por qué la Tierra es un desastre?- preguntó de repente, con el rostro muy serio.

San Pedro había dejado de reír instantáneamente, y, por un momento, miró a Querubín con una expresión extremadamente extraña en el rostro. Luego dijo, con su voz pomposa y seca:

- Porque está lleno de humanos, Querubín. ¿Qué más podías esperar?

- Pero...- carraspeó el angelito- pero si Papá los hizo a su imagen y semejanza...

- Y se le parecen, ¿o no?- se burló San Pedro- Hasta algunos tienen ese bigotito horrible que...

- ¡Pero Papá hace las cosas bien!- protestó el angelito.

- Sí, claro, por eso ahora todo el mundo es musulmán...- murmuró San Pedro.

- ¿Qué dices, Santo?

- ¡¡Querubín, mi querido!! - suspiró San Pedro con impaciencia- Oh, no puedo aguantarme más tiempo...¡está adelante de tu nariz! Olvídate del Cielo, de la Tierra. ¡Tienes que despertar! ¿Quieres saber por qué la Tierra es un desastre? Pues, la verdad de la milanesa es...

Se sintió un estruendo y San Pedro congeló sus palabras. La puerta blanca del despacho del Padre de Querubín se abrió de par en par, y una brisa primaveral de rosas acompañó al Padre al salir.

San Pedro sonrió, con una sonrisa enorme como una casa, y le gritó a Querubín, de una forma muy extraña, aún para él:

- ¡Y por ello debes respetar y adorar a tu Padre! ¿Has entendido? ¡No quiero volver a verte por aquí perdiendo el tiempo!

San Pedro se arrodilló ante el Padre, con una sonrisa enorme que lo hacía parecer subnormal, y luego se dio media vuelta sacudiendo su túnica. Del interior de ella, Querubín lo vio, extrajo un crucifijo de plata que parecía muy viejo, y hasta oxidado en las puntas (como si no hubiese sido usado en años) y de repente se puso a cantar a todo pulmón: "Agnus Dei, Agnus Dei" seguido de "Deo gratias, gratias" mientras saludaba al Padre con un imaginario sombrero y se alejaba por el sendero de nubes agitando el crucifijo.

11 de febrero de 2010

La histeria organizacional I

¿Alguna vez se han preguntado que hay en la cabeza del capo de una organización? ¿Alguna vez han escuchado un razonamiento ilógico, una idea estúpida, una decisión infinitamente contraproducente o un comentario fanfarrón ("ja, que me decís si yo te pago el sueldo?") salir de la boca de una de estas cabezas regentes?

...estoy segura que su respuesta es sí (y me parece espeluznante). Que alguno de todos los jefes/supervisores/encargados que han tenido (o, si tienen mala suerte, que tienen...) les pasó por la mente un instante, y agradecieron que siguiera de largo. Este es un manifiesto a las cabezas de las organizaciones que no tienen pies -y ha de dudarse, muchas veces, si tienen cabeza-.

No es preciso ser un consultor organizacional para comprender que la cima jerárquica es una parte esencial del proceso y del producto que puede ofrecer. Más allá de los lugares comunes, de trabajar todos por "un fin" (sí, claro, como si fuera el mismo), está claro que el que está arriba es el que toma las "grandes" decisiones, el que marca el rumbo...hacia la cima o hacia la perdición, en la que se incluye el malhumor infinito y el cascado de huevos de los empleados o dependientes. Y la ineficiencia, y la mediocridad con que muchas empresas y organizaciones se rigen hoy en día.
Tratando a su vez de disimular su falta de planificación, de visión del conjunto, de visión a secas, con ridículas muestras de solidaridad organizacional como hacer un amigo invisible entre todos los niveles jerárquicos (¡y que embole si te toca el jefe!) o incentivar a los empleados a fin de año para que cuelguen adornos de navidad en la oficina -fuera de horario.

Y después se llevan los grandes sobresaltos. Cuando Giménez de Marketing avisa de mala gana que se va, tres días antes del lanzamiento del producto estrella, o cuando Rossi se roba los útiles de oficina, o cuando Pérez agota las líneas telefónicas de la empresa discutiendo alternativamente con esposa y amante, regularmente, entre las 9 y las 5.

Apuesto a que no lo ven, pero sólo tengo una palabra para decirles: ¡¡Ridículos!! Saquen el manual de calidad de abajo de la pata chueca de la mesa de la cocina y denle una ojeada! Liberen a los pobres individuos de Recursos Humanos del conteo del último peso del seguro de paro y déjenlos trabajar! Deleguen, pero con criterio! (no, decirle al Contador de la empresa que se ocupe de supervisar los análisis de estabilidad de los medicamentos..no es delegar!!) Y, por sobre todas las cosas, no se haga el canchero. Ud. sólo me paga el sueldo (después de llorar a moco tendido). Y yo sufro de histeria organizacional........
(cualquier semejanza con la realidad es pura casualidad)

4 de febrero de 2010

Porqué este nombre

Annus Dubitatio
Esa es la forma como llegaron a este blog...

En primer lugar quiero aclarar, no sé ni pizca de latín así que no quiero parecer sabelotodo y resultar saberlonada. Simplemente la Web está llena de recursos y allí encontré un lindo diccionario de español-latín, lo pueden ubicar cliqueando aquí; ahora, de gramática ni soñarlo...es para gente que quiere ver alguna palabra sólo pa' que el nombre de su blog quede más lindo. De todas formas, me corrijo: el latín es para mi una cuenta pendiente entre todos esos estudios preciosos que quiero hacer y que a nadie le interesa que mencione en el Curriculum...(oh! que coincidencia, otro vocablo latino...)
Así que no sé exactamente (lo dejo a Uds., blogonautas ilustrados) como decir "el año de la duda", pero resulta que con año y duda ya me alcanza. Eso "celebra" este blog. No la mediocridad, claro que no (?) y celebrar es además una palabra demasiado pomposa. Pero que quede claro, sin vacilaciones, que este es el año de la duda. ¿Para uds? Probablemente no. Pero por eso es mi blog y no el suyo...
Para mi. Eso siento. Que el año pasado fue un año de esos que están "de cuento", un impasse, una piedra, un mamarracho. Este año...y tampoco promete ser tan bueno, pero es como que, al menos en proyecto, está lleno de cambios. Cambios que me dan pánico, es verdad, no estoy diciendo que me fascine el cambio. Pero son cambios y son dudas que van a mudar lo grande y lo chiquito, que van a estropear el viejo equilibrio, y por tanto espero (aunque debería hacer más que esperar) que la duda triufe durante este lapso. Y que su triunfo quiera decir matar lo inesencial.
¿Es demasiado pedir, quizás, ser libre?

Bah, que pregunta...