"Buscar trabajo es un trabajo"
La maldita frase trillada de nuestro saber popular contemporáneo terminó por ganarme la pulseada.
É vero. Aunque este trabajo no tiene ninguna de las satisfacciones del verdadero trabajo, y sólo incluye sus penas: recursos monetarios exprimiéndose a la velocidad de un cubito de hielo en el bolsillo al sol, infinitos tratos con completos desconocidos que miran y remiran y uno se pregunta ¿por qué?, interacciones forzadas bajo el rótulo del protocolo ("qué hacer y que no hacer en una entrevista de trabajo"...si, si, blaaaa), la competencia descarnada, los vástagos hambrientos machacándose por el último laburo de 6000 pesos líquidos y cinco panes que salió en el Gallito el lluvioso domingo pasado...
Pensándolo bien, nada me había preparado para el mundo real. La licenciatura, más que una herramienta, es una licencia de paseo por las nubes -sí, puede ser, con una satisfacción intelectual-. Pero una vez que se posa sobre nuestras ansiosas manos el papel rectangular que nos otorga el derecho a opinar (hasta de lo que no sabemos), una vez que la ceremonia de nuestros mejores años concluye con bombos y platillos y serpentinas y huevos...los imponentes muros de la Universidad se desarman a nuestros pies, y expulsados del paraíso caemos.... en el mercado laboral.
Es decir, el teatro de los talentos. Donde los tontos son el bufón del público, los tímidos son arrasados por los leones (o consultores de rrhh) y en el trajín de un sálvese quién pueda, gana el concurso "el que lo diga mejor".
- ¿Y usted, para qué es bueno?
El candidato piensa.
(Respuesta real: No tendría que haber venido)
(Respuesta para el Psicólogo: Y...yo soy...¿qué puedo decir? Me llevo el mundo por delante. Sé... (cae al suelo un infinito rollo de papel amarillo marcado)...Y sé..Y...pero obviamente también puedo trabajar en equipo...!)
Y sí, porque hay que ser sincero pero no parecer un desastre, hay que ser claro pero no hay que hablar demasiado, hay que sonreír pero no reír, hay que dar un apretón de manos ni muy fuerte ni muy flaco, hay que vestir formal pero no muy formal, y todo es ni muy muy ni tan tan. ¿Cómo llegamos hasta acá? La estandarización quema rápidamente todos los puentes. Los potenciales trabajadores no somos otra cosa que las tuercas de Tiempos Modernos.
Una música celestial perfecta, que hace girar el mundo.....................
Chuuuuiiiiing.
Esa fui yo. La cuerda desafinada.

